Solo quiero ser mariposa azul
que te sonría;
y con tu nombre acariciar
el último eco de mi sombra.
No había campanas tosiendo,
mientras tejiamos los comentarios
grises del silencio.
Quiero ser por un segundo ,
el agua que llenó la luna,
en ese instante en que
me sembraste de mariposas
y besos la noche del remiendo.
Aquellas mariposas azules,
que cosí a las alas
del mundo derritido de mis dedos,
moldeando de besos y palabra
cada perfil de tu cuerpo.
La luna se disculpaba
por ser testigo;
inclinando y meciendo
su cabeza entre las olas.
Y ajenos tu y yo,
chupabamos el azucar de la noche,
locos soñadores
de transparentes mariposas,
que recorrian nuestros cuerpos.


