Tras un breve paréntesis, vuelvo a escribir desde la misma
butaca de hospital, el paisaje es el mismo, los protagonistas han cambiado ,ya no queda
nadie de una semana atrás .Pero mi padre como no podía ser de otra manera se ha
hecho con la situación, las enfermeras lo han adoptado como abuelo a querer y
él ha hecho amigos de pasillo.
A lo que vamos;
31 años después me encuentro con una ciudad diferente, no
recuerdo que me impulsó a ir la primera vez, probablemente la llamada de Santa
Sofía. Esta vez, las ganas de conocer la nueva Turquía que me atrapa en Nova,
si señores; confieso que veo telenovelas turcas (la madre de mi rubia tiene la
culpa que nos envició) Fatmagul, Kara para ask y Medcezir.
Aquel Estambul era más arcaico e islamizado, yo con mi
trajecito rosa palo levantaba la mirada de los turcos y no era porque fuera más
joven o bonita, sino diferente a las mujeres vestidas con abayas.
Ahora reconozco que ya no tengo ni edad, ni atributos para
un giro completo. Excepto por mi pelo no destacaría en el vestuario del resto
de mujeres.
Me hospede en el Hotel Tilia, yo no pido mucho a los
hoteles; sabanas y baños limpios, pero abrir la ventana y encontrarme la
mezquita Mehmet, suplía cualquier incomodidad que pudiera tener.
La amabilidad turca me sedujo, Faruk el recepcionista me dió
su istanbulcart, no supo explicarme donde conseguirla y tomo el camino corto(
eso dice el experto de mi familia).
Salimos esa noche a cenar cerca del hotel, aprendí que kebap, es carne en turco y que lo que
conocemos en España con ese nombre tiene origen árabe, pero la patente es
turca. Parece que el durum de España es diferente ,más jugoso que el turco.
Mi primer viaje fue al café Pierre Lotti, el hotel estaba
bien centrado y a pocos minutos pudimos subirnos al 86V en la calle
sehzadebasi
. El bus nos paró en la mezquita
Eyup, un magnifico monumento y centro espiritual para los musulmanes del mundo
,como una Lourdes nuestra, después de la preceptiva ablución entré
en contacto con el mundo espiritual de Alá.
Después tomamos el funicular pagando también con la istambul cart,que por cierto era gratis
por ser la fiesta del cordero.
La fiesta del cordero, rememora el sacrificio de nuestro Abraham,
una especie de semana santa musulmana, donde se cierra gran número de negocios
,entre ellos el Gran Bazar y mercado de la especias. Una pena, bueno me ahorre una subida de adrenalina y bueno para mi visa que no se usó en cosas que
probablemente no necesitaría.

Llegamos la café Lotti y allí, sentí la mirada de Ezel sobre
mi cogote y admire in situ los paisajes que tantas veces vi en Nova.
Después volviendo al 86V, bajamos hasta la plaza de sultán Ahmed
,buscando santa Sofia y la Mezquita
azul.
No daba el tiempo para muchas cosas más, espero con ansia el
viaje con mis amigas el próximo año (veré todo lo que quiera)ir con hombres
limita mucho las visitas ,más interesados en las birras que en el raki y en el futbol
que en las cisternas bizantinas.
El paseo por el Bósforo una maravilla, aunque yo pendiente
de la casa de Elif, estaba cerrada, no sé si sus verdaderos dueños estaban de
vacaciones o simplemente vacía.
Estambul es un hasta pronto.